El contrato es el punto de partida.
La venta de una vivienda alquilada requiere estudiar el contrato, su fecha, su duración y las condiciones aplicables. Vender no implica que el inquilino tenga que abandonar automáticamente la vivienda.
La continuidad del arrendamiento y los posibles derechos de adquisición preferente deben revisarse en cada operación.
Qué necesitamos conocer.
- El contrato de alquiler y sus anexos.
- La fecha de inicio y la situación actual del arrendamiento.
- La renta, los pagos y las garantías pactadas.
- Las comunicaciones realizadas y los acuerdos existentes.
- La documentación y el estado de conservación del inmueble.
Una comercialización adaptada.
La situación arrendaticia condiciona cómo presentamos el inmueble y a qué perfil de comprador lo dirigimos. Organizamos la información y la coordinación de las visitas respetando los derechos de las partes.
No prometemos una entrega libre de ocupantes sin haber estudiado antes la situación y los acuerdos que puedan existir.
Referencia: Ley de Arrendamientos Urbanos, artículos 14 y 25. Información general; la fecha del contrato y sus circunstancias determinan el régimen aplicable.